
No ha sido un buen viernes para Aston Martin y Fernando Alonso en el Gran Premio de Mónaco. Las esperanzas que tenían para este fin de semana por la poca exigencia del circuito con los motores que hacía que el déficit de Honda se ocultara; finalmente ha sacado las deficiencias de una caja de cambios y una aerodinámica que no está a la altura.
Había esperanzas en Aston Martin, después de que los circuitos convencionales dejaran al descubierto los problemas de los nuevos motores de 2026, el Principado prometía una realidad diferente. Menos rectas, menos dependencia de la potencia eléctrica y más protagonismo para el pilotaje. Fernando Alonso solo pudo ser 20º tanto en la FP1 (donde además salvó milagrosamente un trompo) como en la FP2 y, cuando se le preguntó por sus sensaciones al volante del coche, fue sincero al reconocer que nada estaba yendo bien.
«Es un poco de todo. Creo que en cuanto al agarre, no estamos contentos con el eje delantero. Estamos perdiendo mucho agarre delantero en el medio de las curvas. Parece que tenemos un subviraje crónico que no conseguimos resolver. Hemos hecho un par de cambios en la configuración. Haremos más esta noche y esperamos mejorar la situación. Pero, por el momento, es un tema complicado. Y luego, los cambios de marcha, tanto al subir como al bajar, y el nivel de frenada al entrar en las curvas en Mónaco son cruciales para ser precisos y tener confianza en las curvas. Por el momento, la forma en que el coche reduce de marcha y la velocidad a la que se abordan las curvas son demasiado inconsistentes. No es fácil de conducir», comenta Fernando Alonso.









