
Tras el Gran Premio de Mónaco, perfiles sociales especializados en el seguimiento de vuelos privados, detectaron como el avión privado de Max Verstappen viajaba a Austria, muy cerca de la sede general de Red Bull. Una visita que parecía no estar planeada y que avivaba los rumores sobre algunos posibles problemas entre el equipo y el piloto que debían ser tratados de raíz en una reunión.
Sin embargo, Max Verstappen ha respondido a estos rumores y ha confirmado que hubo una reunión entre la cúpula directiva de Red Bull y él, sin embargo, asegura que era una reunión que ya estaba planeada y que no se realizó porque pasó algo durante el Gran Premio de Mónaco.
El holandés viajó a Austria para asistir a una reunión con varias figuras clave de Red Bull GmbH, incluido Oliver Mintzlaff, director de proyectos y jefe del programa de Fórmula 1 de la compañía. Pero era una reunión programada y de la que no ha querido dar detalles, como desveló este sábado a la prensa desplazada al Gran Premio de Barcelona-Catalunya, entre ella, TheBestF1.es.
«El contenido de la reunión no le incumbe a nadie. Es una reunión que ya estaba planeada. No es que haya surgido de la nada después de Mónaco. Sé que se vigilan mis movimientos, claro que pueden rastrear mi avión. No tengo ningún problema con eso. La gente puede ver dónde estoy. Pueden hacer preguntas, pero solo respondo las que quiero responder. Pero mi respuesta es la misma que di el jueves: si hay algo que anunciar por mi parte, se lo haré saber. Así de sencillo», comenta Max Verstappen ante la prensa desplazada al Circuit de Barcelona-Catalunya, entre ella, TheBestF1.es.









